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El ratoncito Pérez.

El Ratoncito Pérez es un personaje de leyenda muy popular entre los niños de España e Hispanoamérica. La tradición sigue el mismo ritual que en el caso del «Hada de los dientes» de los países del norte: cuando a un niño se le cae un diente de leche, lo coloca debajo de la almohada y, mientras duerme, estos personajes mágicos, duendes, hadas o ratones se lo cambiarán por un pequeño regalo, chucherías o dinero.

Se le reconoce como «Ratoncito Pérez» en los países hispanos, con la excepción de algunas regiones  donde se le llama «el Ratón de los dientes»; en cambio, en otras es simplemente «El Ratón Pérez». Algunas versiones del Ratoncito Pérez le han añadido como nombre de pila: Odón.

En Francia se le llama «Ratoncito» (la petite souris), en Italia se le conoce como «Topolino», «Topino» (Ratoncito) o «Fatina» (Hadita) y en los países germanos, el «Hada de los dientes» (Tooth Fairy). En España se llama Ratoncito Perez y en otras partes de España, como en Catalunya es «l’Angelet» (el Angelito), en el País Vasco es «Maritxu teilatukoa» (Mari la del tejado) y en Cantabria es «L´Esquilu de los dientis» (La Ardilla de los dientes). En algunos lugares es tradición tirar los dientes de los niños a los tejados de las casas.

El origen más probable del ratoncito y su enlace con un hada proviene de un cuento francés del siglo XVIII de la baronesa de Aulnoy: La Bonne Petite Souris (El Buen Ratoncito).  La historia es sobre un hada que se transforma en un ratón para ayudar a derrotar a un malvado rey y se oculta bajo la almohada del mismo, tras lo cual se le caen todos los dientes.

En España,  su introducción se le ha atribuido a Luis Coloma, cuando hacia 1894 pidieron al jesuita que escribiera un cuento para el futuro rey Alfonso XIII, que entonces tenía 8 años, y al que se le cayó un diente.

En algunos países asiáticos, cuando un niño pierde un diente, es costumbre que lo lance al techo si viniera de la mandíbula inferior, o en el espacio debajo del piso si viniera de la mandíbula superior. Mientras se hace esto, el niño expresa un deseo de que el diente se sustituya por el diente de un ratón. Esta tradición se basa en el hecho de que los dientes de los ratones crecen durante toda su vida, una característica que comparten todos los roedores. En Japón, una variación indica que los dientes superiores se lancen directamente hacia abajo a la tierra y los dientes inferiores hacia arriba al aire, la idea es que los dientes entrantes crezcan derechos.

En países del cercano oriente, existe una tradición de lanzar un diente de leche al cielo hacia el Sol o hacia Allah. Esta tradición puede tener su origen en el pre Islám y se remonta al menos al siglo XIII. También se menciona por Izz bin Hibat Allah Al Hadid en el siglo XIII.

El ayuntamiento de Madrid rescató la memoria del Ratoncito -el primer personaje ficticio al que el Ayuntamiento homenajea con una placa del Plan Memoria de Madrid- instalando una placa en la Calle Arenal, número 8, domicilio donde el jesuíta Luis Coloma situó la vivienda del roedor, en la entonces se ubicaba la popular confitería Prast. En la placa puede leerse: «Aquí vivía, dentro de una caja de galletas en la confitería Prast el Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño rey Alfonso XII.

 

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Elabora tu propia pasta de dientes.

Os proponemos una idea que además de gustaros a vosotros, puede encantar a vuestros hijos. Ahora que vienen días de lluvia tal vez sea una buena actividad para entretenerlos y enseñarles un poco más sobre salud dental.

¿Queréis elaborar vuestra propia pasta de dientes en casa? Se hace a partir de ingredientes naturales y lo mejor de todo: ¡Es más económica!

Nosotros os vamos a explicar como preparar una pasta dental a base de hierbas. Para la cual necesitaremos los siguientes ingredientes: Una cucharada de sal, 4 cucharadas de bicarbonato de sodio, 3 cucharadas de peróxido de hidrógeno al 3% y hierbas aromáticas, las que os gusten más; salvia, menta, estevia, lavanda, hierbabuena, etc.

Lo primero que debemos hacer es seleccionar las hierbas y picarlas finamente. Una vez el picadillo esté preparado, mezclaremos los 3 primeros componentes en un bol y lo revolveremos bien hasta que el preparado adquiera aspecto y consistencia pastosa. Luego añadiremos las hierbas, las cuales les van a dar a nuestra pasta dental casera aroma y sabor.

¿Os gusta el coco? Pues os podemos explicar como hacer pasta de dientes con bicarbonato de Sodio y coco. Los ingredientes son los siguientes: 3 cucharadas de bicarbonato de sodio, 2 cucharadas de aceite de coco, medio sobre de estevia en polvo, 20 gotas de esencia comestible de menta y canela o hierbabuena picada.

Tenemos que colocar todos los elementos en un recipiente, a excepción de la esencia de menta, que hay que ir agregándola de a gotas en forma gradual hasta encontrar el punto justo, de acuerdo a nuestro gusto. Gracias a que el aceite de coco se derrite con la temperatura, la pasta se volverá líquida al hacer contacto con la boca. Para realizar el enjuague bucal, mejor hacerlo con agua tibia. Al limpiar tus dientes con esta pasta hecha en casa podrás disfrutar de un aliento fresco y de un agradable sabor en la boca. Además, es importante remarcar que el aceite de coco hace que la pasta tenga agentes antibacterianos.

Otra pasta de dientes que os proponemos es la especial para una «limpieza profunda», para la que necesitaremos: Una cucharadita de sal marina, 3/4 de taza de bicarbonato de sodio, dos cucharadas pequeñas de aceite de menta y la cantidad de agua necesaria.

La frecuencia ideal de uso de esta pasta es de una vez a la semana, con el objetivo de aplicar un tratamiento de limpieza bien profundo sobre la dentadura. No se recomienda usarla todos los días ya que puede dañar el esmalte dental. Y a veces su sabor puede resultar un poco extraño.

Otros ingredientes alternativos son el aceite esencial de naranja, de hierbabuena o de árbol de té (tea tree), entre otros. ¡Es cuestión de probar!

 

 

 

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Las férulas dentales.

El protésico dental es el encargado de fabricar los dispositivos que llamamos férulas dentales. Dichas férulas pueden tener distintas finalidades dependiendo de su objetivo.

Los materiales con que se realizan son plásticos o resinas acrílicas y pueden recubrir total o parcialmente los arcos dentarios. Tienen además distintas finalidades, dependiendo de su objetivo.

Hagamos un repaso de las existentes:

Férula de blanqueamiento: Mantienen sobre la superficie de los dientes un agente blanqueante.

Férula de mantenimiento de ortodoncia: Impiden el movimiento de los dientes después de un tratamiento de ortodoncia.

Férula de periodoncia: Evitan el movimiento de los dientes después de los tratamientos periodontales.

Férula oclusal, o de descarga o también llamada férula de desprogramación: Tiene como objetivo modificar la oclusión del paciente; que consiste en un aparato bucal de plástico que se coloca en una de las arcadas dentarias para evitar que entren en contacto unos dientes con otros, para llevar la mandíbula a una posición articularmente adecuada cuando se muerde sobre ella, bien para «olvidar» las posiciones mandibulares inadecuadas e incorrectas de los dientes cuando se mantienen apretados, o bien para evitar el desgaste de los dientes, el bruxismo, ya que el plástico de la placa es más blando y desgastable que estos.

Férula quirúrgica: Impiden el movimiento de los dientes después de un tratamiento quirúrgico.

Férula radiológica: Proporciona información diagnóstica antes de una intervención quirúrgica en la que se van a colocar implantes.

Y por último están los protectores bucales, que protegen los dientes durante la práctica de determinados ejercicios físicos como por ejemplo en los distintos deportes, como rugby, boxeo, basquet, etc…

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Consejos para elegir un buen dentista.

Mucha gente teme el momento de ir al dentista y mucho más complicado se vuelve todo si hay que elegir uno. No podemos dejar nuestra salud bucodental en manos de cualquiera, obviamente. Nos gustaría ayudaros con unos cuantos consejos que podéis tener en cuenta a la hora de seleccionar a un especialista.

Primero os queremos hablar del aspecto de la clínica dental. Es básico. Si no es un lugar limpio y en el que se note que hay un trabajo de mantenimiento diario (como por ejemplo la esterilización de las herramientas de trabajo), mala señal. A todo esto hay que añadirle que se debe notar que todo está bien organizado y el personal auxiliar está bien entrenado.

Un buen dentista debe ser capaz de comunicarse con vosotros. Tomará su tiempo para escucharos y os ofrecerá posibles planes de tratamientos a vuestros problemas. Os explicará los pros y los contras de cada opción desde el principio y os dará una idea del resultado final.

Es importante investigar si el dentista al que vamos a acudir ha estado formándose continuamente. La odontología (como todo campo de la medicina) va cambiando. El uso de nuevos materiales, técnicas menos invasivas y cambios en cuanto a los estudios que revelan las mejores opciones de tratamiento. Es muy importante que el especialista al que vais a acudir esté al tanto de sus avances y sus prácticas.

Si necesitáis un nuevo dentista porque el vuestro se jubila, estáis descontentos con el anterior  cualquier otra causa, es muy importante acudir a una clínica que nos transmita seguridad y en la que nos hagan un tratamiento personalizado.

 

 

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¿Qué es la saliva y para qué sirve?

La saliva es una secreción fabricada por las glándulas salivares mayores y menores y también el fluido gingival. Su producción resulta indispensable  ya que es uno de los elementos más importantes del proceso de digestión de los alimentos.

Está formada por electrolitos: sodio, potasio, calcio, magnesio, bicarbonatos y fosfatos. En ella encontramos también las inmunogolubinas, proteínas, enzimas, mucina y productos como la urea y el amonio. Gracias a ella se mantiene la salud de nuestra boca y se crea un balance ecológico adecuado. El bicarbonato, los fosfatos y la urea controlan el ph (la acidez) y su capacidad amortiguadora.

Las proteínas y la mucina sirven para limpiar y atacar los microorganismos, además de ayudar al metabolismo de la placa dental y a que los dientes se mantengan íntegros. El calcio, los fosfatos y las proteínas actúan conjuntamente y controlan la desmineralización y la remineralización. Las inmunoglobinas, proteínas y enzimas tienen una acción antiinfecciosa y actúan contra las bacterias.

La saliva tiene además una función de lubricación y protección y participa en el sentido del gusto y de la digestión.

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Los dientes en verano.

El verano es una época del año en que cambia nuestro ritmo de vida, pero es también una muy buena época para prestar más atención a nuestra salud bucodental. Además, si tenemos vacaciones, podemos aprovechar para realizar nuestra visita anual a nuestro dentista. Si tenéis hijos, llevadlos con vosotros a visitar al especialista. Una experiencia en familia hará que lo tomen con más naturalidad.

Además de eso, os queremos dar algunas pautas que podéis seguir para no descuidar vuestros dientes.

En primer lugar es muy importante no descuidar vuestros hábitos de higiene dental. Es más, debéis ser más rigurosos con ellos que durante el resto del año debido a que las altas temperaturas favorecen a que haya más microorganismos proliferando en nuestras bocas. Un ejemplo de ello es el estar en contacto con el cloro de las piscinas, que ayudan a que se acumule más sarro y daña nuestras encías. Por lo que aconsejamos lavar los dientes tres veces al día, después de cada comida. Por supuesto no hay que olvidar el hilo dental ni el flúor.

Debéis tener mucho cuidado con la deshidratación. Si falta agua en nuestro cuerpo, el organismo produce menos saliva, por lo que la boca pierde su protección frente a las bacterias. Hay que beber mucha agua (incluso sin tener sed) y evitar el consumo de refrescos, zumos con azúcar añadido y aperitivos industriales, ya que favorecen la caries y la erosión del esmalte.

Es muy importante mantener una dieta muy rica en frutas y hortalizas para mejorar el aporte de antioxidantes a nuestro organismo (solemos descuidar nuestra dieta el resto del año). Además hidrataremos nuestro cuerpo de una forma natural.

Si tenéis dientes sensibles, tened mucho cuidado con el consumo de helados y bebidas excesivamente frías. Los contrastes de temperatura son fatales para nuestra dentadura.

No es menos importante tener precaución con las actividades que realicemos al aire libre, ya que en verano aumentan de forma significativa los traumatismos en los dientes. Si tenéis algún accidente debéis acudir al odontólogo con urgencia, especialmente si el diente o muela se ha roto total o parcialmente. Así podremos minimizar los daños e incluso si es posible, recuperar la pieza.

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Los dientes y las bebidas.

Cada vez consumimos más refrescos, zumos de frutas y otros tipos de bebidas que pueden producir lesiones dentales ya que tienen alto contenido en ácidos. Estos refrescos suelen contener muchos azúcares, cafeína y otras sustancias que no son siempre identificables. Al consumirlas diariamente, estas bebidas atacan los dientes, que pierden el esmalte y se sensibilizan.

Un aspecto bastante preocupante es que el desgaste de los dientes es cada vez más frecuente y más precoz. A veces incluso se da en niños. Estas lesiones comienzan adelgazando el esmalte que luego pasan a la dentina, de color amarillento, que termina por ahuecarse.

¿Cómo podemos mejorar nuestra salud bucodental? Lo primero, obviamente, es limitar el consumo de ese tipo de bebidas, reemplazándolas por leche o agua normal (el agua con gas es más ácida). Si queremos neutralizar la acidez de las bebidas se aconseja consumirlas durante las comidas. Es conveniente que al terminar tomemos un alimento protector, enjuagarse la boca, mascar chicle y por supuesto lavarse los dientes después de comer cuando hayan pasado 30 minutos.

Con estos hábitos se puede disminuir o incluso frenar la erosión si no está demasiado avanzada. Y si el desgaste es importante, será necesario restaurar los dientes dañados para protegerlos y disminuir su hipersensibilidad.

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Blancorexia.

La blancorexia es una obsesión por tener los dientes blancos. Las personas que sufren esta patología abusan de productos que se fabrican con compuestos químicos a base de oxígeno (los llamados peróxidos).

Al hacer uso de estos, dañan la matriz del interior del esmalte, el interior del diente y en la penetración pulpar, pudiendo producir lesiones irreversibles como reabsorciones de las raíces de los dientes, destrucciones de sus capas, pulpitis crónica y cambios de la forma de los dientes, lo que hará que las piezas dentales se debiliten y se caigan.

Hay que tener en cuenta que los dientes naturales y no son blancos. Sus tonalidades son diversas y están dentro del grupo de los amarillos. Además dichas tonalidades se adquieren debido a diversos procesos y motivos. Además, básicamente el color de los dientes viene condicionado geneticamente. Es por ello que si no son excesivamente blancos no quiere decir que estén enfermos o presenten ninguna patología.

Es importante saber que no todas las manchas o pigmentaciones se eliminan con el blanqueamiento. Muchas de ellas se desarrollan por agentes externos que afectan al esmalte.

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Ansiedad y dientes.

¿Sois de los que ante una situación de ansiedad o estrés ponéis en tensión los músculos de la boca? Pues debéis saber que eso afecta a la región del cuello y de la espalda, lo que viene acompañado de apretamiento o rechinamiento de los dientes, factores que se incrementan en situaciones emocionales de ansiedad y estrés.

Cuando esto sucede, se producen desgastes que pueden afectar a la forma y función de los dientes.

¿Cómo podemos solucionarlo? Se recomienda bajar el nivel de estrés, hacer uso de medicamentos inflamatorios (en caso de sufrir dolor) y relajantes musculares para que la contracción se reduzca.

En caso de que los dolores persistan, podéis consultar a vuestro especialista información sobre las férulas de descarga, que ayudan a relajar los músculos y evitan que los dientes sigan rechinando.

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Tatuajes dentales: Modas que desaconsejamos.

La lucha por ser los más «trendys» ha llegado también a los dientes en España. Si miramos atrás podemos recordar otras modas que también se instalaron en nuestro país como el separar los dientes delanteros como hizo Madonna (lo que se llama diastema), el ponerse los colmillos como los de un vampiro (los llamados yaeba), aquellas personas que conjuntaban sus dientes con sus uñas haciendo uso de calcomanías, los que los adornaban con piedras preciosas y oro (tendencia llamada grill), las sonrisas que brillaban a las luz de led… ¡Alucinante! ¿Verdad?

Muchas de estas tendencias suelen nacer en países como Japón o Estados Unidos y más tarde o más temprano acaban llegando a nuestro país. La última que ha llegado a España es la de tatuarse los dientes: el tateeth.

Hay que decir que no es un tatuaje propiamente dicho, ya que no se «pinta» directamente sobre los dientes, sehace sobre una funda o carilla de porcelana. Lo positivo de todo esto ( por no ser alarmistas) es que no se daña el esmalte dental, tan importante para mantener una buena salud bucodental.

¿Sabéis lo más gracioso de la práctica? ¡Que no es apta para aquellos que tienen una boca sana y con todas sus piezas dentales en perfecto estado! La razón es que solo se puede realizar sobre implantes o carillas, como hemos citado anteriormente.

¿Y quién fue el «diseñador» de esta moda? Pues un dentista de Connecticut llamado Steven Landman que lleva practicando dicha moda desde hace más de una década… ¿Qué os parece?